Septiembre ya está a la vuelta de la esquina, y con él, el fin de las vacaciones y el comienzo de un nuevo curso. Nosotros aprovecharemos esta vuelta para mostrar muchísimas novedades e ideas que hemos ido fraguando durante el verano ¡Sólo quedan unos días!
Os esperamos.
viernes, 24 de agosto de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
La dieta mediterránea también en verano evita ganar kilos de más
Los cambios de horarios, el calor y las comidas fuera de casa fomentan la modificación de los hábitos alimenticios por otros menos saludables, lo que incrementa la ingesta de productos hipercalóricos. Existen alternativas para afrontar los días de calor que contemplan el consumo de verduras entre dos y cuatro raciones diarias.
El periodo estival es una de las épocas del año en las que los hábitos alimenticios de la población sufren alteraciones importantes, no solo por el tipo de alimentos que se incorporan a las comidas, sino también por la cantidad de la ingesta y el incremento del número de tomas, como sucede con el ‘picoteo’.
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| Es recomendable tomar tres piezas de fruta de temporada diarias como piña, sandía, melón, mandarinas y naranjas. Imagen: Lisa Clarke. |
Los expertos de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (HUNSC) recuerdan que tomar una dieta variada normocalórica y la práctica de ejercicio físico, junto con una buena hidratación, permitirá disfrutar saludablemente de las vacaciones.
Por ello, los médicos del HUNSC insisten en que la dieta más adecuada en verano es la dieta mediterránea, haciendo un mayor hincapié en la hidratación para cubrir las necesidades extras del organismo debido al calor y las altas temperaturas, y más si se realiza ejercicio físico. Además, es fundamental tomar entre un litro y medio y dos litros de agua al día, que puede completarse con bebidas acalóricas como té e infusiones frías.
Los especialistas en nutrición y dietética sugieren comer de todo con moderación. Existen alternativas para afrontar los días de calor que contemplan el consumo de verduras entre dos y cuatro raciones diarias (especialmente crudas como ensaladas), así como gazpachos y platos templados, incluyendo además, tres piezas de fruta de temporada diarias como piña, sandía, melón, mandarinas, naranjas, que pueden combinarse como piezas enteras o zumos naturales.
La ingesta de verduras y frutas aportan gran cantidad de agua, esencial para rehidratarse, además de que su contenido en kilocalorías es bastante bajo. El consumo de refrescos debe ser ocasional y en caso de tomarlos, elegir aquellos denominados light o ‘zero’.
Hidratación en niños y mayores
Durante los meses de verano, es necesario prestar una mayor atención a niños y personas mayores en relación a la ingesta de agua. En el caso de los menores, su actividad física se incrementa por lo que los padres deberán vigilar la toma de líquidos y frutas. La mayoría de los pequeños no sienten gran atracción hacia estos alimentos, de manera que un buen método para introducirlos en estas edades es la elaboración de batidos de frutas naturales o zumos. El desayuno es muy importante, comida que debería incluir un lácteo, una fruta y un cereal.
Las personas mayores están incluidas en un grupo de riesgo debido a las deshidrataciones que suelen darse en este colectivo. Por ello, es fundamental que beban agua y se refresquen cada cierto tiempo, sin esperar a que aparezca la sensación de sed.
Fuente:SINC
Una dieta variada mejora la salud de los mayores a través de su flora intestinal
La diversidad de las bacterias que habitan el intestino depende de la alimentación y la forma de vida, y afecta al bienestar físico, sobre todo de los ancianos. Son las conclusiones de un estudio sobre la población irlandesa presentado en Dublín ESOF 2012. Sus autores creen que la microbiota es un marcador de la calidad del envejecimiento y se puede mejorar con una dieta adecuada.
Ya se sabía que las personas mayores sufren con más frecuencia cambios en las bacterias de la flora intestinal. Lo que ahora ha descubierto un equipo de microbiólogos del Reino Unido es que la composición de la microbiota –el conjunto de microorganismos– del intestino está programada por la dieta y se relaciona con el síndrome de fragilidad, según su investigación publicada en Nature. El equipo del estudio ha presentado sus resultados en El EuroScience Open Forum (ESOF) que se celebra en Dublín.
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| Escherichia coli al microscopio electrónico. Imagen: Microbeworld |
Diversificar la dieta
Para tener un intestino ‘feliz’, según los investigadores, lo fundamental es comer de todo en las proporciones adecuadas. “La gente debe concienciarse de que no vale con comer cosas light o con pocas calorías, sino diversificar su dieta –insiste Shanahan–. El 90% del cuerpo humano son microbios y su estado marca nuestra salud. Tenemos que alimentarlos bien, comiendo de todo, con menos alimentos procesados y una proporción moderada de pescado y carne”.
El equipo de científicos analizó la composición de los microorganismos fecales de 178 personas de Irlanda con una media de edad de 78 años. Ninguno de ellos seguía un tratamiento antibiótico que pudiera alterar su flora intestinal. Separaron la muestra de individuos en función de la edad, el sexo, residencia –en su casa o en otro lugar– y tipo de alimentación –un grupo tomaba una dieta variada, con más cereales integrales, frutas y verduras, mientras que el otro comía básicamente carnes y pescados–.
Según los resultados, las composiciones intestinales se relacionan con el lugar donde vive la persona, si acude al hospital de día, si sigue un programa de rehabilitación o recibe cuidados asistenciales a largo plazo. Las personas mayores que llevan mucho tiempo recibiendo atención residencial tienen una microbiota menos diversa que las que viven en sus casas.
Sin ganas de comer
“No es que la comida de los hospitales irlandeses sea mala. Los menús ofrecen buenas opciones nutricionales, pero los pacientes escogen muy poca variedad de comidas saludables, probablemente porque son mayores, están enfermos, cansados del hospital y no disfrutan de la comida, así que toman para cenar un té y unas galletas cada día”, aclara Shanahan.
Además, según explica este investigador, “el perfil de la microbiota del paciente, junto con las características de su metabolismo, puede convertirse en un biomarcador para identificar los individuos con riesgo de un envejecimiento menos saludable”. Los autores piensan que este tipo de estudios, además de servir como recomendación para las políticas sanitarias, deben ser considerados por la industria alimentaria para desarrollar productos que mejoren la salud de la gente, sobre todo de la tercera edad.
Fuente: SINC
miércoles, 11 de julio de 2012
Una hormona preserva la producción de insulina en la diabetes
Los investigadores administraron la hormona, llamada TLQP-21, a ratas
Zucker (genéticamente obesas), que poseen una propensión genética a
desarrollar diabetes tipo 2. En los animales tratados con esta hormona,
mejoraron los niveles de glucosa y la muerte de células beta fue menor.
Investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han encontrado funciones anti-diabéticas en una hormona que, como la insulina, es producida por las células de los islotes del páncreas.
La nueva hormona estimula la secreción de insulina en ratas y en humanos, y protege las células de los islotes pancreáticos en la presencia de tóxicos. El estudio ha sido publicado en la revista Cell Metabolism.
El nuevo hallazgo proporciona información sobre la supervivencia de las células beta, un tipo de células de los islotes pancreáticos que producen insulina para regular los niveles de azúcar. Así, el descubrimiento podría abrir vías para futuras investigaciones hacia la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 1, y la diabetes tipo 2.
"Esta es la primera demostración de que la hormona TLQP-21 evita el deterioro de las células beta, y estimula la secreción de insulina en presencia de glucosa", señala el autor principal, Christopher B. Newgard, director del Centro de Metabolismo y Nutrición Sarah W. Stedman.
Aunque los investigadores han probado hasta el momento la hormona TLQP-21 solo en modelos de diabetes tipo 2, planean estudiar la hormona en el tipo 1 en futuros estudios. Ambos tipos de diabetes se caracterizan por una pérdida de masa funcional de las células beta: el tipo 1 es una enfermedad autoinmune caracterizada por la pérdida selectiva y progresiva de las células beta funcionales que producen insulina, y es más grave; por otro lado, el tipo 2 es una enfermedad caracterizada por la disfunción de las células beta, así como la resistencia periférica a la insulina. La mayoría de las personas con diabetes tipo 2, eventualmente, llegan a ser insulinodependientes.
"Estos resultados proporcionan una visión novedosa sobre cómo puede ser regulada en el cuerpo la supervivencia de las células beta", afirma la coautora Patricia Kilian, quien añade que "futuros estudios pondrán a prueba cómo afecta esta hormona a la función de las células beta en modelos de diabetes tipo 1".
Puedes leer la noticia completa aquí.
Investigadores de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, han encontrado funciones anti-diabéticas en una hormona que, como la insulina, es producida por las células de los islotes del páncreas.
La nueva hormona estimula la secreción de insulina en ratas y en humanos, y protege las células de los islotes pancreáticos en la presencia de tóxicos. El estudio ha sido publicado en la revista Cell Metabolism.
El nuevo hallazgo proporciona información sobre la supervivencia de las células beta, un tipo de células de los islotes pancreáticos que producen insulina para regular los niveles de azúcar. Así, el descubrimiento podría abrir vías para futuras investigaciones hacia la prevención y el tratamiento de la diabetes tipo 1, y la diabetes tipo 2.
"Esta es la primera demostración de que la hormona TLQP-21 evita el deterioro de las células beta, y estimula la secreción de insulina en presencia de glucosa", señala el autor principal, Christopher B. Newgard, director del Centro de Metabolismo y Nutrición Sarah W. Stedman.
Aunque los investigadores han probado hasta el momento la hormona TLQP-21 solo en modelos de diabetes tipo 2, planean estudiar la hormona en el tipo 1 en futuros estudios. Ambos tipos de diabetes se caracterizan por una pérdida de masa funcional de las células beta: el tipo 1 es una enfermedad autoinmune caracterizada por la pérdida selectiva y progresiva de las células beta funcionales que producen insulina, y es más grave; por otro lado, el tipo 2 es una enfermedad caracterizada por la disfunción de las células beta, así como la resistencia periférica a la insulina. La mayoría de las personas con diabetes tipo 2, eventualmente, llegan a ser insulinodependientes.
"Estos resultados proporcionan una visión novedosa sobre cómo puede ser regulada en el cuerpo la supervivencia de las células beta", afirma la coautora Patricia Kilian, quien añade que "futuros estudios pondrán a prueba cómo afecta esta hormona a la función de las células beta en modelos de diabetes tipo 1".
Puedes leer la noticia completa aquí.
viernes, 29 de junio de 2012
Anisakis: El parásito que resurgió del frío
En los últimos años, los niveles de contagio por el consumo de pescado contaminado de Anisakis simplex en España se habían mantenido bajo control, especialmente desde que una normativa europea de 2004 obligara a los restaurantes a congelar el pescado susceptible de contener larvas de este nematodo. Este año, sin embargo, los casos de anisakiasis han aumentado de forma preocupante, tal y como apunta un informe que la Sociedad Española de Parasitología (Socepa) ha publicado este mes.
Uno de los científicos participantes en este informe, Florencio Martínez, de la Universidad de Santiago de Compostela, encontró este año en las bacaladillas procedentes del Atlántico Norte hasta cuatro veces más anisakis (de 0,35 a 1,3 gramos de larvas por kilo de pescado) que en el promedio de los últimos cinco años.
Esta tendencia la confirma también Álvaro Daschner, alergólogo en el Hospital de la Princesa, en Madrid. De todas las alergias causadas por la ingesta de alimentos y atendidas en este centro, normalmente entre el 21 y el 29 por ciento correspondían a anisakis. Según contó Daschner a EP, «solo en los tres primeros meses de este año ha llegado al 39 por ciento».
Los expertos que elaboraron el informe de Socepa no aciertan a precisar el porqué de este aumento en el número de casos, aunque una de las claves puede estar en la procedencia de las capturas. Adela Valero, profesora en la Universidad de Granada desarrolló junto a su equipo un estudio, publicado en 2009, por la revista International Journal of Food Microbiology y que señalaba la «gran variación en la parasitación de los boquerones de diferentes áreas».
Zona de cetáceos
De los ejemplares analizados, una mitad del Atlántico Oriental (Golfo de Cádiz y Estrecho de Gibraltar) y otra del Mediterráneo Occidental (Mar de Alborán, Mar Catalán, Golfo de León y Mar de Liguria). Aunque algunas especies de parásitos, como el Hysterothylacium aduncum, eran más comunes en los peces capturados en el Mediterráneo, en el caso del anisakis se concentraban sobre todo en las capturas del Estrecho.
Esto se debe a que aquella es una zona de paso para cetáceos como ballenas o delfines. El parásito anisakis escoge estas especies como hospedadores definitivos y va esparciendo sus huevos a través de las excreciones de estos cetáceos. Estos huevos que se transforman en larvas que hacen su camino, del intestino de un pez pequeño al de otro mayor, a través de la depredación. Y desde ahí, el anisakis llega al ser humano. La elección del boquerón como objeto de estudio de estos investigadores es estratégica, ya que el 90% de los contagios por «Anisakis simplex» en España se producen tras ingerir boquerones no cocinados, y, en esta categoría, los macerados en vinagre están por encima de cualquier otro tipo.
De los países del mundo donde más predominantes son las infecciones de este parásito, todos tienen un talón de Aquiles gastronómico: Japón con el sushi y productos derivados, Suecia con las conservas marinadas de salmón, Holanda con el arenque en escabeche o la costa pacífica de América Central y Sur con el ceviche.
La amenaza de los boquerones en vinagre en España se explica particularmente por su preparación casera, ya que, por ejemplo, el pescado crudo (sushi, ceviche) en nuestro país es consumido mayoritariamente en restaurantes -obligados a congelar el pescado fresco antes de servirlo en la mesa.
Detectarlo en la pescadería
Otros hallazgos en el informe apuntan también a la preparación del pescado como factor: mientras Galicia y Madrid comparten unos números similares en cuanto a consumo (de promedio, los gallegos comen 14,9 kilos de pescado fresco al año y los madrileños 14,4 según el informe de elaborado en 2010 por el Ministerio de Medio Ambiente), los casos de infección por Anisakis simplex sólo afectaron al 1% de los gallegos frente al 15% de los madrileños -lo que no quiere decir que todos desarrollaran enfermedad, sólo se mide la prevalencia.
Debido a la creciente prevalencia del parásito en los últimos años, en España se están desarrollando mecanismos para detectar el anisakis antes de que llegue, incluso, a la pescadería. En concreto, la Asociación Nacional de Fabricante de Conservas de Pescados y Mariscos lleva años investigando en el laboratorio la forma de detectar estas larvas incluso a nivel molecular.
La bióloga Montserrat Espiñeira y su equipo publicaron el año pasado, en la revista «Food Control», que habían hallado «un método rápido y eficaz, y que a diferencia de los procedimientos anteriores, puede ser aplicado a cualquier producto pesquero independientemente del grado de transformación al que haya sido sometido», señaló a la agencia SINC.
Mediante un proceso de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real y empleando sondas dirigidas a una enzima, la citocromo oxidasa, los investigadores encontraron anisakis en una veintena de muestras de peces y cefalópodos, en concentraciones tan pequeñas como una parte por millón.
El aceite como prevención
El uso medicinal del aceite de oliva para combatir las lombrices se conoce desde, al menos, el siglo VIII. Por tanto, parecía razonable intentar combatir al anisakis con compuestos parecidos. En la Universidad de Granada, la profesora Adela Valero está trabajando en estos momentos en esta vía de investigación.
En su experimento, los animales a los que se administraron aceites esenciales como el timol, el geraniol, o el citronelol (extraídos de plantas como el limón, el tomillo o el orégano, tradiconalmente utilizadas en el marinado de pescados) salieron prácticamente indemnes de lesiones causadas por larvas de anisakis. Mientras, el 93% de aquellos sujetos a los que no se administró nada sufrieron lesiones en el tracto digestivo derivadas del parásito.
Dudas y consejos domésticos
¿Cuáles son los síntomas de intoxicación por anisakis?
Como en casi cualquier otra alergia alimentaria, los síntomas clínicos son dolor abdominal, náusea, vómitos y diarrea. Las larvas también pueden causar una reacción alérgica que, en sus casos más serios, puede derivar en un choque anafiláctico.
¿Hay que congelar todo el pescado?
No, ya que los pescados de ríos, pantanos (trucha, carpa) o los que proceden de piscifactorías no contienen este parásito y, por tanto, no pueden transmitirlo.
¿Es necesario congelar el marisco?
Las ostras, mejillones, almejas, coquinas y demás moluscos bivalvos no causan la enfermedad aunque se consuman en crudo y sin congelar antes.
¿Cómo se puede prevenir?
Las principales recomendaciones son: limpiar el pescado, separar las vísceras cuanto antes, cocinarlo bien y si va consumirse crudo, congelarlo previamente.
¿Funciona la congelación doméstica?
El tiempo recomendado de congelación es de 24 horas a -20ºC o menos. En un congelador estándar, cuya temperatura es algo superior (unos -18º en los de tres estrellas) el tiempo requerido para garantizar la muerte de las larvas es de alrededor de una semana.
Fuente: ABC.es
Uno de los científicos participantes en este informe, Florencio Martínez, de la Universidad de Santiago de Compostela, encontró este año en las bacaladillas procedentes del Atlántico Norte hasta cuatro veces más anisakis (de 0,35 a 1,3 gramos de larvas por kilo de pescado) que en el promedio de los últimos cinco años.
Esta tendencia la confirma también Álvaro Daschner, alergólogo en el Hospital de la Princesa, en Madrid. De todas las alergias causadas por la ingesta de alimentos y atendidas en este centro, normalmente entre el 21 y el 29 por ciento correspondían a anisakis. Según contó Daschner a EP, «solo en los tres primeros meses de este año ha llegado al 39 por ciento».
Los expertos que elaboraron el informe de Socepa no aciertan a precisar el porqué de este aumento en el número de casos, aunque una de las claves puede estar en la procedencia de las capturas. Adela Valero, profesora en la Universidad de Granada desarrolló junto a su equipo un estudio, publicado en 2009, por la revista International Journal of Food Microbiology y que señalaba la «gran variación en la parasitación de los boquerones de diferentes áreas».
Zona de cetáceos
De los ejemplares analizados, una mitad del Atlántico Oriental (Golfo de Cádiz y Estrecho de Gibraltar) y otra del Mediterráneo Occidental (Mar de Alborán, Mar Catalán, Golfo de León y Mar de Liguria). Aunque algunas especies de parásitos, como el Hysterothylacium aduncum, eran más comunes en los peces capturados en el Mediterráneo, en el caso del anisakis se concentraban sobre todo en las capturas del Estrecho.
Esto se debe a que aquella es una zona de paso para cetáceos como ballenas o delfines. El parásito anisakis escoge estas especies como hospedadores definitivos y va esparciendo sus huevos a través de las excreciones de estos cetáceos. Estos huevos que se transforman en larvas que hacen su camino, del intestino de un pez pequeño al de otro mayor, a través de la depredación. Y desde ahí, el anisakis llega al ser humano. La elección del boquerón como objeto de estudio de estos investigadores es estratégica, ya que el 90% de los contagios por «Anisakis simplex» en España se producen tras ingerir boquerones no cocinados, y, en esta categoría, los macerados en vinagre están por encima de cualquier otro tipo.
De los países del mundo donde más predominantes son las infecciones de este parásito, todos tienen un talón de Aquiles gastronómico: Japón con el sushi y productos derivados, Suecia con las conservas marinadas de salmón, Holanda con el arenque en escabeche o la costa pacífica de América Central y Sur con el ceviche.
La amenaza de los boquerones en vinagre en España se explica particularmente por su preparación casera, ya que, por ejemplo, el pescado crudo (sushi, ceviche) en nuestro país es consumido mayoritariamente en restaurantes -obligados a congelar el pescado fresco antes de servirlo en la mesa.
Detectarlo en la pescadería
Otros hallazgos en el informe apuntan también a la preparación del pescado como factor: mientras Galicia y Madrid comparten unos números similares en cuanto a consumo (de promedio, los gallegos comen 14,9 kilos de pescado fresco al año y los madrileños 14,4 según el informe de elaborado en 2010 por el Ministerio de Medio Ambiente), los casos de infección por Anisakis simplex sólo afectaron al 1% de los gallegos frente al 15% de los madrileños -lo que no quiere decir que todos desarrollaran enfermedad, sólo se mide la prevalencia.
Debido a la creciente prevalencia del parásito en los últimos años, en España se están desarrollando mecanismos para detectar el anisakis antes de que llegue, incluso, a la pescadería. En concreto, la Asociación Nacional de Fabricante de Conservas de Pescados y Mariscos lleva años investigando en el laboratorio la forma de detectar estas larvas incluso a nivel molecular.
La bióloga Montserrat Espiñeira y su equipo publicaron el año pasado, en la revista «Food Control», que habían hallado «un método rápido y eficaz, y que a diferencia de los procedimientos anteriores, puede ser aplicado a cualquier producto pesquero independientemente del grado de transformación al que haya sido sometido», señaló a la agencia SINC.
Mediante un proceso de PCR (reacción en cadena de la polimerasa) en tiempo real y empleando sondas dirigidas a una enzima, la citocromo oxidasa, los investigadores encontraron anisakis en una veintena de muestras de peces y cefalópodos, en concentraciones tan pequeñas como una parte por millón.
El aceite como prevención
El uso medicinal del aceite de oliva para combatir las lombrices se conoce desde, al menos, el siglo VIII. Por tanto, parecía razonable intentar combatir al anisakis con compuestos parecidos. En la Universidad de Granada, la profesora Adela Valero está trabajando en estos momentos en esta vía de investigación.
En su experimento, los animales a los que se administraron aceites esenciales como el timol, el geraniol, o el citronelol (extraídos de plantas como el limón, el tomillo o el orégano, tradiconalmente utilizadas en el marinado de pescados) salieron prácticamente indemnes de lesiones causadas por larvas de anisakis. Mientras, el 93% de aquellos sujetos a los que no se administró nada sufrieron lesiones en el tracto digestivo derivadas del parásito.
Dudas y consejos domésticos
¿Cuáles son los síntomas de intoxicación por anisakis?
Como en casi cualquier otra alergia alimentaria, los síntomas clínicos son dolor abdominal, náusea, vómitos y diarrea. Las larvas también pueden causar una reacción alérgica que, en sus casos más serios, puede derivar en un choque anafiláctico.
¿Hay que congelar todo el pescado?
No, ya que los pescados de ríos, pantanos (trucha, carpa) o los que proceden de piscifactorías no contienen este parásito y, por tanto, no pueden transmitirlo.
¿Es necesario congelar el marisco?
Las ostras, mejillones, almejas, coquinas y demás moluscos bivalvos no causan la enfermedad aunque se consuman en crudo y sin congelar antes.
¿Cómo se puede prevenir?
Las principales recomendaciones son: limpiar el pescado, separar las vísceras cuanto antes, cocinarlo bien y si va consumirse crudo, congelarlo previamente.
¿Funciona la congelación doméstica?
El tiempo recomendado de congelación es de 24 horas a -20ºC o menos. En un congelador estándar, cuya temperatura es algo superior (unos -18º en los de tres estrellas) el tiempo requerido para garantizar la muerte de las larvas es de alrededor de una semana.
Fuente: ABC.es
Las células madre pueden combatir la diabetes
Científicos de la Universidad de British
Columbia, en Canadá, han logrado invertir la diabetes en ratones usando
células madre, allanando así el camino para el tratamiento de una
enfermedad que afecta a casi uno de cada cuatro canadienses.
Después del trasplante de células madre, los ratones diabéticos
fueron desprovistos de insulina, un procedimiento diseñado para imitar
las condiciones clínicas humanas. De tres a cuatro meses más tarde, los
ratones fueron capaces de mantener niveles saludables de glucosa en la
sangre, a pesar de haber sido alimentados con cantidades grandes de
azúcar.
La investigación dirigida por Timothy Kieffer, profesor en el
Departamento de Ciencias Celulares y Fisiológicas, y los científicos de
la sede en Nueva Jersey de BetaLogics, una división de Janssen Research
& Development, ha sido la primera en mostrar que los trasplantes de
células madre humanas pueden restaurar con éxito la producción de
insulina e invertir la diabetes, en ratones. El estudio ha sido
publicado en la revista científica 'Diabetes'.
Después del trasplante de células madre, los ratones diabéticos
fueron desprovistos de insulina, un procedimiento diseñado para imitar
las condiciones clínicas humanas. De tres a cuatro meses más tarde, los
ratones fueron capaces de mantener niveles saludables de glucosa en la
sangre, a pesar de haber sido alimentados con cantidades grandes de
azúcar.
"Estamos muy emocionados por estos resultados, pero se necesita
investigación adicional antes de que este enfoque pueda ser sometido a
pruebas clínicas en seres humanos", explica Kieffer, quien añade que
"los estudios se realizaron en ratones diabéticos que carecían de un
sistema inmune adecuado, que de otro modo habría rechazado las células.
Ahora, es necesario identificar una forma adecuada de proteger las
células de un ataque inmunológico, de modo que el trasplante, en última
instancia, se pueda realizar en ausencia de cualquier inmunosupresión".
Puedes leer la noticia completa aquí.
miércoles, 20 de junio de 2012
Los adolescentes que hacen más de cuatro comidas están más delgados
Un estudio español revela que ciertos hábitos saludables como comer más de cuatro veces al día o a una velocidad adecuada están asociados con una menor cantidad de grasa corporal, independientemente de la actividad física que se realice durante el tiempo libre.
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Entre las recomendaciones diarias
para la alimentación de los adolescentes está el tomar cinco o más raciones de frutas o verduras. Imagen por Stuart Pilbrow. |
Que la clave para prevenir la obesidad es mantener unos hábitos alimenticios saludables no parece nada nuevo. Sin embargo, un nuevo estudio liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del CSIC va un paso más allá.
El trabajo demuestra que ciertos hábitos saludables como comer más de cuatro veces al día en comidas estructuradas o mantener una velocidad adecuada durante ellas se relacionan con una menor cantidad de grasa corporal, independientemente de la actividad física que se realice durante el tiempo libre.
Los datos de la grasa se obtuvieron a través de la suma de seis pliegues cutáneos y de la circunferencia de la cintura de 1.978 adolescentes (1.017 chicas) entre 13 y 18 años procedentes de cinco ciudades españolas (Granada, Madrid, Murcia, Santander y Zaragoza). También se evaluó el papel de la actividad física en el tiempo libre sobre la grasa.
“Para dilucidar cuál es el efecto sobre la obesidad de los hábitos dietéticos es necesario estudiarlos en conjunto con otros hábitos de vida como la actividad física”, explica a SINC Sonia Gómez Martínez, primera autora del trabajo e investigadora en el departamento de Metabolismo y Nutrición del ICTAN.
Los chicos medían y pesaban más, además de poseer un mayor perímetro de la cintura y de comer más rápido durante las comidas. Sin embargo, según el estudio publicado en el Journal of Adolescent Health, la grasa acumulada era menor en ellos.
Asimismo los autores observaron como la influencia benéfica que el consumo del desayuno diario tiene sobre la obesidad puede ser especialmente relevante en los adolescentes varones que no practican ninguna actividad física, ya que los que se saltaban esta comida mostraban los valores de grasa corporal más altos.
“Con los resultados obtenidos se ha demostrado que una de cada cuatro chicas y uno de cada tres chicos españoles tienen sobrepeso o son obesos", afirma Gómez Martínez. Sin embargo, solo el 18,5% de los chicos no practicaba ningún tipo de deporte, frente al 48,5% de las chicas.
Necesidades especiales
La maduración sexual y el aumento de talla y peso son las características que marcan las necesidades nutricionales de los adolescentes, que durante esta etapa aumentan aproximadamente el 20% de la altura que tendrán como adulto y el 50% de su masa muscular y ósea.
Estos procesos requieren una elevada cantidad de energía y nutrientes, de ahí que la alimentación deba estar diseñada para cubrir el gasto que se origina. Durante la adolescencia, son tres los minerales que tienen especial importancia: el calcio, el hierro y el zinc.
Mientras que el calcio es fundamental en el crecimiento de la masa ósea, el hierro interviene en el desarrollo de tejidos hemáticos (los glóbulos rojos) y del tejido muscular, y el zinc en el desarrollo de la masa ósea y muscular. También está relacionado con crecimiento del cabello y uñas.
Entre las recomendaciones diarias para la alimentación de los adolescentes está el tomar tres o cuatro tazas de leche o yogur para aportar calcio, vitamina D y riboflavina; cinco o más raciones de frutas o verduras; dos porciones de alimentos proteínicos magros; de seis a once porciones de cereales, pasta, arroz y patata; y pequeñas cantidades de alimentos ricos en grasa y en azúcar.
Aquí os dejo el enlace del artículo: SINC
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